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#JuevesDeRazón ¿CÓMO SABER SI ERES AGNÓSTICO/ATEO?

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Este ejercicio va dirigido principalmente a las personas cristianas, pero la misma metodología aplica a cualquier persona que profese cualquier otra religión.

Primero definamos los términos ateo y agnóstico. En ambos casos, la no-creencia en una deidad es la característica principal, sin embargo, los métodos por los cuales llegan a esta decisión, aunque similares, sí tienen una diferencia. Ya hablé en otro #JuevesDeRazón acerca de las creencias y el conocimiento y la diferencia radica principalmente en esto.

El ateísmo tiene un enfoque basado en la creencia, que no necesariamente, tiene un fundamento estructurado, como el conocimiento. Simplemente son ideas de las que uno se apropia y vive según estas ideas o principios. La idea, en el caso del ateísmo, es que no existe ninguna deidad que tome parte activa en nuestras vidas.

El enfoque del agnosticismo es el conocimiento; este, por definición, tiene que estar estructurado con fundamentos científicos y lógicos. El fundamento, en este caso, es que no existe evidencia alguna que sustente la existencia de una deidad que interfiera en nuestro diario vivir.

Como ven, son muy similares. Generalmente se llega al ateísmo a través del agnosticismo ya que, al poner a prueba las creencias de una religión en particular (esto es, ver si las doctrinas de dicha religión pasan el escrutinio científico y lógico) se llega a la conclusión de que estas no cumplen con las leyes naturales que son las que definen la realidad como tal, por lo que, tanto ateos como agnósticos, solo creen en lo que saben y, esto último, siempre está sujeto a revisión si se presenta nueva evidencia.

Dicho esto, analicemos muchos de los preceptos del catolicismo. Para este ejercicio se necesitan conocimientos básicos de ciencias naturales (biología, química, física), lógica, pensamiento crítico y, sobre todo, honestidad con uno mismo.

Empecemos por reconocer que todas las personas religiosas son ateas con respectos a otros dioses que han existido y que aún existen. Ningún judío, musulmán, cristiano, hindú o budista cree en Ra, o en Zaratustra, o Zeus o Júpiter, por lo que solo están a un dios (a excepción de los hindúes que son politeístas) de ser completamente ateos.

Uno de los preceptos más importantes del cristianismo es que María, siendo virgen, dio a luz a Jesús (Mateo 1:18, 20). ¿Qué implicaría esto? Primero, que Jesús se habría desarrollado en un bebé humano a partir de un óvulo sin fecundar. Segundo, que sería un ser humano con solo 23 cromosomas en cada célula de su cuerpo, en vez de 46 (23 pares). Parte de este precepto es que María fue sido fecundada por el Espíritu Santo, esto es simplemente incomprobable, ya que sabemos que la fecundación es un proceso biológico que involucra la unión de dos gametos (espermatozoide y óvulo) y el Espíritu Santo es inmaterial y, en su forma física, se representa por una paloma y una paloma no puede fecundar a un ser humano. Luego, esto es simplemente una creencia sin fundamento real.

Otro precepto cristiano es la Eucaristía, en donde una hostia (según la RAE, una hoja redonda y delgada de pan sin levadura) y vino son consagrados (hacer sagrado o divino, RAE) y se convierten (transforman en algo distinto que no eran, RAE) en el cuerpo y la sangre de Jesucristo. Pudiendo pasar de inocente, me parece que nadie cree que esto ocurre realmente, pero para efectos del ejercicio, analicemos esto. Si tomamos una hostia y una copa de vino sin consagrar y la analizamos para ver de qué están compuestas, veremos que la primera es una mezcla de harina de trigo y agua y la segunda es jugo de uva fermentado. Si analizamos esta misma hostia y este mismo vino luego de la consagración, veremos que la primera sigue siendo una mezcla de harina de trigo y agua y la segunda, jugo de uva fermentado. No ha habido transformación alguna luego de la consagración. Otra vez, una creencia sin fundamento real. Lo mismo aplica para el agua bendita.

El siguiente precepto, la resurrección de Jesús como algo divino. Según las investigaciones relacionadas a los castigos impuestos por los romanos en la época en la que supuestamente vivió Jesús, se utilizó el “flagrum taxillatum” y fue flagelado con esta herramienta hasta que los 6 verdugos se cansaron, turnándose de dos en dos según la costumbre romana “more romanum”. Si esto es así, Jesús debió haber quedado irreconocible, a excepción del rostro que se ordenó no fuera golpeado, a la vez que debió perder muchísima sangre (hipovolemia) aparte de quedar con diversas secuelas en sus órganos internos. En cuanto a la crucifixión romana, los clavos se colocaban finalizando el antebrazo, antes de la muñeca, entre el radio y el cúbito (huesos del antebrazo) o en la misma muñeca, en el espacio de Destot, para poder soportar el peso de la víctima, ya que, si se clavaban en las manos, el peso del cuerpo (a gravedad, una vez quebradas las piernas) desgarraría estas y el cuerpo caería, quedando solo sujeto a la cruz por los pies; sin embargo, se ha demostrado que, dependiendo de la contextura del crucificado y el punto donde se quiebran las piernas, las manos pueden sostener el cuerpo sin rasgarse. Dicho esto, según la Biblia, al momento de morir Jesús, los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de santos resucitaron. No se especifican cuántos muertos resucitaron en este momento en específico, pero, en todo el Nuevo Testamento, hay registro de 7 resurrecciones, solo 3 de estas realizadas por Jesús (incluida la de Lázaro). Tantas resurrecciones no parecen algo divino, ya que, en ese entonces, parecían un fenómeno bastante común. Hoy en día, personas declaradas fallecidas clínicamente por médicos, vuelven a la vida en lo que se conoce como Síndrome de Lázaro. Generalmente, estos pacientes “vuelven a la vida” dentro de los 10 minutos luego de haber terminado la maniobra de reanimación cardiopulmonar, habiendo un solo registro de una mujer que regreso a la vida dos horas después. Desde 1982 que el síndrome se empezó a registrar, solo se han reportado 39 casos; sin embargo, se sospecha que pueden ser muchos más ya que los médicos prefieren no registrarlos para que no se ponga en duda su criterio médico a la hora de determinar la muerte de algún paciente. Ahora bien, asumiendo que el caso de Jesús fue la excepción al resucitar aproximadamente 40 horas después, ¿en qué condiciones resucitó? Con los daños internos que tenía, ¿se restauraron sus órganos durante la resurrección? Si es así, ¿cómo ocurrió esto? ¿Y, que pasó con su cerebro, que estuvo 40 horas sin oxígeno? En el mejor de los casos, habría quedado en estado vegetativo. En fin, creer esto es sumamente difícil ya que biológicamente es imposible que, de haber ocurrido un efecto Lázaro, Jesús hubiese revivido en óptimas condiciones para caminar tranquilamente por allí. Decir que esto fue obra de Dios es incomprobable, por lo que, nuevamente, sería una creencia sin fundamento real.

El último precepto que analizaré será la ascensión de Jesús. Según Lucas 24:51, Jesús “era llevado arriba al cielo”; la pregunta que surge inmediatamente es ¿cómo? Según Marcos 16:19, Jesús “fue recibido arriba en el cielo, y sentose a la diestra de Dios”; esta vez, dos preguntas: ¿cómo fue recibido y dónde se sentó? Según Hechos 1:9, “fue alzado y una nube le recibió”. De nuevo, ¿cómo fue alzado y cómo lo recibió una nube? Una nube no es más que vapor de agua suspendido en el aire, ¿cómo recibe una nube un cuerpo humano (se supone que el cuerpo de Jesús era real, de carne y hueso) sin que este la atraviese y la gravedad haga el resto? Ergo, una creencia sin fundamento real.

Si has leído hasta aquí y aún crees que estos preceptos son ciertos, usted es un cristiano. Pero no solo eso, usted ha decidido voluntariamente abandonar el uso de la razón y la lógica para dar validez a preceptos que no están fundamentados en el mundo real. Sin embargo, si ahora piensas que realmente estas cosas no tienen sentido, quizás te preguntarás si otras de las muchas cosas que dice la Biblia son ciertas. Y si quieres hallar las respuestas, seguramente investigarás y analizarás lo que encuentres de una manera similar a lo que hice aquí por ti.

Si aunado a esto, no asistes a la iglesia más que para bodas, bautizos y para despedir a personas fallecidas y cuando viene la parte en la que todos responden tú solo murmuras, si carnavaleas, si compras bebidas alcohólicas el Jueves Santo para irte de rumba ese fin de semana, si te aprendiste el Credo largo para la Confirmación pero ya no te lo sabes (y eso si hiciste la confirmación), si no sabes la diferencia entre católico y protestante, o entre evangélico y metodista, o entre testigo de Jehová y mormón, u ortodoxo y calvinista, o anglicano y luterano (todos cristianos), si no sabes que la Navidad era una fiesta pagana de las culturas nórdica y romana y que el Cristianismo se la apropió para que todos siguieran con los mismos ritos solo que ahora venerando el nacimiento de Jesús que, de haber existido, habría nacido entre marzo y junio, entonces, mi estimado, usted es un agnóstico débil: una persona que sabe que lo que dice la Biblia no es cierto y que no le preocupa mucho su religión y que solo dice pertenecer a ella porque sus padres pertenecen a esa religión, le enseñaron esas doctrinas y por alguna razón teme que, por decir que no pertenece a ella, arderá en el infierno por toda la eternidad una vez que fallezca.

A usted, mi amigo, le digo que no tema, esto no es malo. Usted está en pleno usos de sus facultades mentales, siga usándolas. Cuestione, investigue, dude. Y si la única razón por la cual no quiere reconocer esto es por el “infierno” ese, le recuerdo que la palabra infierno solo aparece 13 veces en la Biblia, todas ellas en el Nuevo Testamento, y solo es descrito como un lugar donde hay fuego y tinieblas, lo que es contradictorio ya que “tiniebla” es ausencia de luz y el fuego es una fuente de luz (otra vez, una creencia sin fundamento real). Reconózcase agnóstico, lea acerca de física, de evolución, de neurociencia para entender como funciona realmente el mundo, los seres vivos y la mente humana, adquiera conocimiento y verá que cada vez el espacio donde una deidad puede obrar es más y más pequeño. Una vez sepa que su conocimiento es lo más próximo a la realidad, y crea en lo que sabe, se deshará de esa última deidad que le quedaba.

Y entonces, ¿eres ateo/agnóstico?

 

Javier Narváez

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