Connect with us

Columnas

#JuevesDeRazón Creencias vs Conocimiento

Published

on

 

Todos creemos en algo, es natural. Es un atajo que tiene el cerebro para no tener que procesar toda la información que recibe pedazo por pedazo, sino que recibe todo como un bloque y lo procesa dentro de lo que se conoce como un sistema de creencias. Este sistema de creencias tiene ciertas premisas o postulados que reconoce como verdades absolutas y son la base para que el bloque de información que está siendo procesada tenga algún tipo de validez.

Los sistemas de creencias varían de persona a persona, pero tienden a ser muy similares entre familiares, vecinos, pueblos e incluso países dependiendo del conjunto de valores y enseñanzas que reciben los individuos a través de su niñez. Son estos sistemas los que nos guían en nuestro haber y nuestro pensar ya que son atajos que nos permiten reaccionar rápidamente ante una situación al ponerla dentro de un marco referencial.

El problema ocurre cuando nuestras creencias no son cónsonas con la realidad en la que vivimos, ya que las reacciones que tengamos ante una situación pueden no ser las correctas. Por ejemplo, si dentro de mis sistemas de creencias está la premisa “todos los perros son mansos” puedo acabar mordido por un perro entrenado para atacar a quien se le aproxime. Lo ideal es poner a prueba nuestros sistemas de creencias por el único mecanismo que ha podido diseñar el hombre para entender de la mejor manera posible el mundo en el que vivimos, el método científico.

El método científico es la herramienta que ha permitido al ser humano amasar el conocimiento necesario para desarrollar proyectos revolucionarios como la agricultura, embarcaciones, edificaciones, digitalización de la información, en fin, nos ha dado las facilidades que hoy damos por sentadas. Y es que el conocimiento, a diferencia de las creencias, debe ser estructurado, debe tener un fundamento físico y lógico. Muchas de las creencias que tenemos no tienen este fundamento o estructura, sino que se basan en premisas que han sido asumidas como verdades absolutas a través de generaciones sin haber pasado por el escrutinio del método científico o, peor aún, habiendo pasado por él sin éxito.

El método científico empieza por la observación de un evento o fenómeno seguido por una hipótesis, que no es más que una idea informada y educada que explique este evento o fenómeno. Y digo educada porque esta hipótesis debe poder ser puesta a prueba y demostrada como falsa si así lo fuere; argumentos como alguien dijo o aquí dice que es así no tienen cabida en el método científico. Luego se debe diseñar un experimento para poner a prueba la hipótesis y se deben tomar en consideración todas las variables que pueden influir en este ejercicio y documentar el experimento y sus resultados. Si la hipótesis no concuerda con los resultados del experimento, simplemente está errada y debe ser modificada o descartada. Si los resultados concuerdan con la hipótesis no significa necesariamente que la hipótesis es correcta, significa que, bajo las variables consideradas, la hipótesis explica el evento o fenómeno de manera satisfactoria. Otra persona puede intentar hacer el mismo experimento considerando nuevas variables y a lo mejor sus resultados difieran de los obtenidos inicialmente. Pero si los resultados concuerdan, y así los de otros investigadores, llegamos a una verdad científica emergente, y esta es verdadera independientemente de que creas en ella o no.

Nuestras decisiones y las políticas de Estado propuestas para resolver los problemas que nos aquejan en nuestra sociedad deben estar basadas en el conocimiento acerca de las causas y consecuencias de estos problemas y no en sistemas de creencias sin fundamentos.

Identifiquemos nuestros sistemas de creencias, apliquémosle el método científico, modifiquémoslos o descartémoslos de ser necesario y reemplacémoslos por unos con mejores bases para que podamos empezar a creer menos y saber más.

Javier Narváez

Ingeniero Electromecánico

Advertisement

Lo más popular