Connect with us

Columnas

#JuevesDeRazón Las palabras y su estructura

Published

on

 

Dejemos algo claro antes de tan siquiera iniciar. Muchas cosas ya existían antes que las palabras y las palabras no existirían si no existiera el hombre.

Dicho esto, remontémonos a mediados del Pleistoceno (1 millón 5 mil años atrás aproximadamente). En esta época evolucionó el primer miembro del género Homo, el H. habilis. Ahora imaginemos una conversación entre dos o tres miembros de esta especie. Están caminando en grupo cuando uno ve algo nuevo, algo que nunca había visto. ¿Cómo lo describía a sus compañeros? ¿Lo agarró ‘instintivamente’? ¿Lo señaló? ¿Hizo algunos sonidos guturales?

¡Qué difícil debió ser este encuentro con este nuevo objeto!

Por suerte, entre hace 8,000 y 5,000 años atrás, se empieza a estructurar el lenguaje en el ser humano, empezando por un lenguaje de señas y pasando a un conjunto de fonemas para indicar objetos o acciones hasta los diferentes idiomas que existen actualmente y los que estarán por venir.

Esta introducción es para que estemos todos en sintonía y entendamos realmente qué son las palabras ya que al no entender qué son podemos confundirnos fácilmente por ellas.

Las palabras son abstracciones, una creación de la mente humana, para poder comunicarnos los unos con los otros. Las palabras no existen como tales, si te cuesta creer esto, cuando has visto la palabra ‘perro’ lamiéndote la cara o dándote un mordisco. Sin embargo, el objeto al cual llamamos ‘perro’ sí es capaz de hacer estas cosas.

Si no hubiésemos designado a ese animal con la palabra ‘perro’ cada vez que nos refiriésemos a él tendríamos que describirlo con muchas otras palabras (e.g. animal cuadrúpedo con pelo, generalmente domesticado, con hocico y dientes, cola larga, etc.) y, a su vez, tendríamos que hacer esto con cada palabra hasta llegar a un punto en el que pensarías algo como ‘sé lo que es, pero no sé cómo describirlo’.

Este punto es muy importante identificarlo, ya que en este momento llegamos a un punto clave en el cerebro humano y su proceso de estructurar el significado de las cosas. Estamos pasando de un nivel hablable (del inglés, spoken) al nivel no-hablable (del inglés, unspoken). Este nivel no-hablable tiene tres escenarios: el primero está en nuestro cerebro y son las imágenes y reacciones semánticas (tema del próximo #JuevesDeRazón) que asociamos a las diversas palabras. Estas imágenes y reacciones semánticas las creamos a partir de lo que percibimos con nuestros sentidos y emociones en el mundo objetivo. El segundo escenario es la parte del mundo objetivo que podemos percibir con nuestros sentidos y emociones, lo que puedes ver, tocar, oler, probar, oír y sentir, con o sin el uso de herramientas como microscopios o medidores de radiación. El tercer escenario es el conjunto de lo percibido y lo no percibido, la realidad como tal. Aquí es donde todo ocurre realmente, los átomos se combinan para formar moléculas, o se fusionan para formar nuevos elementos como ocurre en las estrellas (cosmológicamente hablando), aquí es donde están los animales y las personas (perceptibles) junto con sus pensamientos y emociones (no perceptibles).

Ahora es cuando hace su entrada triunfal el concepto de estructura. El lenguaje que utilizamos ya sea español, inglés, alemán o las matemáticas (sí, las matemáticas son un lenguaje) tiene una estructura que empieza en la realidad. De allí, tomamos lo que percibimos y hacemos una imagen mental, dejando de lado muchas de las cosas que no podemos o no queremos percibir y agregando otras que creemos que son o quisiéramos que fueran. Luego a esta imagen mental le asignamos una palabra y de allí es que surge el lenguaje, tanto hablado como escrito.

Esto parece tedioso, pero les pongo un ejemplo para que veamos la importancia de entender los niveles hablado y no-hablado. En el nivel hablado podemos hacer cualquier cosa con las palabras. Tomemos la palabra manzana y hagamos dos oraciones. Oración #1: Con esta manzana prepararé una ensalada de frutas. Oración #2: Con esta manzana haré un lingote de oro. Como vemos, ambas oraciones son perfectamente válidas morfosintácticamente; sin embargo, cuando vamos descendiendo del nivel hablado a los distintos escenarios del nivel no-hablado, nos percatamos de que en la realidad la oración #2 no es válida. No solo esto; si le pido a los lectores que me digan de qué color es su imagen mental de la palabra manzana (nivel no-hablado en el cerebro), seguramente el 99% dirá roja y el resto dirá amarilla o verde. Y seguramente nadie habrá pensado, en ninguna de las dos oraciones, que estábamos refiriéndonos a la manzana de Adán que tenemos, más pronunciada, los hombres en la laringe.

Es por esta razón que en nuestra sociedad hay tantos malentendidos y hay personas que se aprovechan de esto, consciente o inconscientemente. Muchos vendedores, abogados y políticos son muy buenos en el nivel hablado, mas cuando llevamos estas palabras al nivel no-hablado vemos muchas incongruencias.

Dediquemos tiempo a estructurar nuestro vocabulario y seamos muy cuidadosos con nuestras palabras. Gran parte de los problemas que enfrentamos a diario pueden evitarse siendo conscientes de nuestras palabras. Recomiendo la lectura del libro Science and Sanity de Alfred Korzybski para que profundicen mucho más en este tema.

Javier Narváez

Ingeniero Electromecánico

Advertisement

Lo más popular