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Columnas

La Acera: No Estamos Preparados – Por: Reynaldo Ayola

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Turistas en espera de sus vuelos durante apagón en el Aeropuerto Internacional de Tocumen (ClaraMENTE/Mauricio Valenzuela)

Irma, José, Harvey y María son nombres que hemos escuchado recientemente, no por ser protagonistas de una serie de Netflix, algunos fueron huracanes que devastaron todo a su paso, otra es una que está en pleno apogeo y promete golpear fuertemente a Puerto Rico. A la listas de desastres naturales, añádale los terremotos en México, estamos teniendo un año bastante azotado por la naturaleza.

En Panamá, lo más sonado en estos días es la frase que nos repetimos cada vez que vemos titulares internacionales sobre catástrofes, ¿está Panamá preparada para estos eventos?, usted, yo y los que están por nacer lo sabemos, no. Pero hay quienes dicen que aquí no pueden pasar esas cosas, están los más religiosos que hasta aseguran que dios es panameño  y que protege al istmo, sigan durmiendo de ese lado.

Para muestra, cien botones. El lunes 18 de septiembre, el Aeropuerto Internacional de Tocumen tuvo el fluido eléctrico suspendido por varias horas, se cancelaron 150 vuelos, fueron más de 10 mil los clientes afectados. Usted, como es inteligente y es capaz pensar, se hizo la pregunta ¿No tienen planta eléctrica?, sí, claro que la tiene, pero resulta que este daño no lo pudo suplir la planta de repuesto.

Si no podemos confiar ni siquiera en nuestro gran aeropuerto, ¿cree usted que seremos capaces de afrontar un Irma, José o María? Y  ni pensar que de repente, nos llegue un huracán llamado Jesús, porque allí si estamos en problema. Como sabemos, el estado no hará nada para crear rutas de evacuación, ni puntos de reunión, ni construirá edificaciones pensando en una futura catástrofe, lo más que este servidor puede recomendarle es que, junto a su familia, haga su botiquín de primeros auxilios, recuerde guardar velas, fósforos, linterna, baterías, medicamentos contra el dolor y sobre todo, una barra de chocolate, porque si hay que morir…que por lo menos sea contento

 

El autor es relacionista público.

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